Aprender a estornudar

Nada choca más que los estornudos ajenos en un lugar cerrado.

Una de tantas normas elementales de urbanidad y aseo personal, debía ser el estornudo civilizado.

Así a como se nos enseña a comer con la boca cerrada, debía enseñársele a la gente a estornudar con moderación en lugares públicos; y procurar, por sobre todas las cosas, quedarse con su lluvia de gérmenes y bacterias, en la manga de sus camisas.

No vayamos por las calles, enfermos y enfermando a los demás.

Si estamos enfermos, quedémonos en nuestras casas. Si inevitablemente hay que salir, usemos protección y lavémonos las manos tantas veces como sea posible.

Un estornudo parece inofensivo hasta el momento en que tratamos de medirlo en toda si dimensión.

Bien lo pinta Stephen King en su libro Apocalipsis. Los estornudos son el arma de avanzada de pandemias que podrían cambiar el destino de la humanidad.

Aunque contagiar podría considerarse un desquite emocional para los resentidos, lo cierto es que sólo hacen un flaco favor a paisanos, vecinos y familiares; y un patrocinio involuntario a las transnacionales farmacéuticas.

Cuidemos nuestra imagen y la salud de los demás. Aprendamos a estornudar.

Jerson
Consultor de Internet Marketing, SEO experto, Administrador de Servidores Linux, Fan de Joomla, Drupal y Wordpress, Lector de todo y Escritor.

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