Libros Usados

Probablemente también ustedes pasen un montón de tiempo en los puestos de libros usados.

Es innegable que tienen cierto encanto: Los estantes, el amarillo de sus hojas leídas por personas desconocidas, las notas, asteriscos o incluso el subrayado del que algunos fueron víctimas, nos dicen a gritos que esos libros, ya formaron parte de la vida de muchos lectores.

Resulta hasta poético imaginar, de qué color habrán sido los ojos de la última persona que leyó un libro usado que tengamos enfrente. ¿Lo habrá leído de principio a fin, habrá quedado a medias, fue acaso un regalo recibido? ¿Qué motivó al primer dueño a desprenderse de lo que muchos atesoran en sus bibliotecas personales?

Son solo algunas de las preguntas que el imaginario colectivo o individual, podrían responder.

Sin embargo, hay otra que siempre me había hecho y que en esta ocasión, aunque sea como muestra, quiero publicar:

¿Qué tipo de personas se dedican a la compra y venta de libros usados?

Para averiguarlo, hice un recorrido por un par de puestos de ventas de libros usados.

En Managua hay ya algunos que son puntos de referencias. Los del Mercado Roberto Huembes, en El Oriental, y, más recientemente, como prueba de que también el negocio de los libros usados tiene su lugar en los moles: Plaza Inter.

Fue en este centro comercial que tuve oportunidad de conversar brevemente con José Manuel Figueroa. Hombre robusto, de más de 50 años y propietario del puesto de libros usados de Plaza Inter.

José Manuel es de carácter jovial, vendedor nato. Quizás lo hayan visto a la orilla de las escaleras eléctricas cercanas a su puesto. Con una columna de libros usados en promoción, los últimos por lo general, los que él considera le interesarán más al público. Ofrece a Coelho y libros de autoayuda, con el mismo entusiasmo que a Platón o a Euclides.

No obstante estas cacerías de clientes, José Manuel no desatiende sus estantes, que almacenan tesoros escondidos que muchos asiduos lectores, jóvenes o de la tercera edad, escarban en búsqueda de títulos tan escurridizos como La agonía y el Éxtasis de Irving Stone o El Todopoderoso de Irving Wallace. Sin obviar, por supuesto, autores casi siempre presentes, los del Boom latinoamericano, como Márquez y Vargas Llosa, por ejemplo.

Cuando visité a José Manuel, me recibió afable. Sin quejas por malas ventas o ínfulas del mejor vendedor del mundo.

Con gusto respondió a mis preguntas y compartió pasajes de su vida que para él fueron determinantes en la profesión que eligió para llevar sustento a su familia.

Según cuenta, todo empezó cuando alquilaba pasquines para leer, cerca del cine México.

¨Desde entonces me gustaba leer¨

Antes, dice, se alquilaban las revistas y los pasquines «Pagabas un peso por pasquín y te dejaban leer, sentado en una banca. Yo leía a El Santos, Aniceto, Marcial LaFuente y Condorito»

Según sus palabras, nunca leyó nada sofisticado, pero cuando se quedó en el desempleo en 1990, no la pensó dos veces para vender revistas en los semáforos.

Para entonces, el boom eran las revistas Vanidades, Selecciones Readers, Hola, Ideas y Cosmopolitan.

«Con la llegada de la internet,  el negocio de las revistas empezó a decaer. Aparte que ya las gasolineras las vendían también. Entonces la gente dejó de comprarnos en los semáforos. Así que agarré varios libros usados al crédito en el oriental, y de puestecito en puestecito llegué a parar aquí»

José Manuel Figueroa vende de todo:  De politica, estudios militares, ensayos, teatro, obras latinoamericanas, historia contemporánea, historia universal, del medio oriente y literatura nicaragüense.

Sergio Ramirez y Gioconda Belli son los autores nicas que más venden en el puesto de Figueroa. Pero ningún libro es tan buscado como el Algebra Baldor del reconocido matemático cubano Aurelio Baldor.

¨Por lo general los textos más solicitados, son los mismos que encargan los profesores en los colegios. También vienen a buscar bastante Cantos de Vida y Esperanza, el PopolVuh y el Quijote¨

Para este propietario de puesto de libros usados, su actividad es una actividad que aporta enormemente a la economía nacional. ¨Con solo que gastés menos de la mitad en el mismo libro que hallás en las librerías caras, estoy aportando a la economía de otra familia nicaragüense¨

Muchos de los compradores de José Manuel, son intelectuales, profesores y estudiantes universitarios. Pero uno de los clientes de los que se siente honrado en haberle vendido, fue el escritor Sergio Ramírez.

Yo por mi parte, he adquirido varios ejemplares en su puesto de ventas.

Si a alguno de ustedes le gusta la lectura y no le importa que otros ojos y otras manos ya hayan hojeado uno de sus libros, no duden en visitarle. Seguramente encontrarán algo interesante para leer.

Jerson
Consultor de Internet Marketing, SEO experto, Administrador de Servidores Linux, Fan de Joomla, Drupal y Wordpress, Lector de todo y Escritor.

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